viernes, 18 de mayo de 2007

Segundo día en Florencia

Nos levantamos sobre las 10:oo y estábamos agotados. Desayunamos en una heladería que había enfrente de el hotel, llamada el Triangolo delle Bermude. Aquí me doy cuenta que no va a ser fácil mantener el régimén, no por falta de voluntad, sino porque los italianos no son muy flexibles y o me hacen un sandwich mixto o no hacen de otra manera las tostadas, así que nos tomamos dos capuccinos y dos croissants...

Ibamos con la idea de ir a la Galleria dell'Academia, porque hemos descartado ir a los Ufficci por no hacer cola y por ver el máximo de lo posible de la ciudad, así que nos vamos atravesando el Mercadillo de San Lorenzo y aprovechamos para entrar en la iglesia, aunque por poco tiempo, porque no me dejan entrar por llevar tirantes (pero tirantes anchos, que iba la mar de discreta), así que no vimos casi nada y al día siguiente cerraron, así que eso es todo lo que pudimos ver.

Cuando llegamos a la Galleria dell' Academia, había una cola impresionante que apenas se movía, ya que entran unas 20 personas cada 20 minutos, así que nos fuimos a ver el convento de San Marcos que estaba muy cerca y no había casi nadie. En ese convento vivió Fra Angélico y las celdas tienen cada una pinturas originales de él en la pared. También está expuesto su obra maestra "La Anunciación", y casi todo el mundo pasaba de largo sin casi mirarla. El convento está muy bien, y se ve sin agobios.

De allí intentamos entrar al Jardín Botanico que estaba nada más salir del convento, pero estaban cerrando y no nos dejaron entrar.

Fuimos paseando a ver la iglesia de Santissima Annunziata, que realmente es preciosa por dentro, y en la plaza en la que está también está el Ospedale degli Innocenti. Además había una fiesta de la comunidad filipina y estaba muy animada...

Sería sobre las 13:30 y fuimos de nuevo a ver la cola de la Academia. Todavía había mucha gente, así que nos acercamos al Museo de Leonardo Da Vinci, donde hay reproducciones de sus inventos, algo curioso...

Hacía mucho calor y ya estabamos cansados,así que volvimos a la Plaza de Santissima Annunziata y nos tomamos una cerveza y una coca-cola.

Ya un poco más recuperados volvimos a la cola de la Academía y había muy poquita gente. Nos ha funcionado lo de ir a los sitios con mucha cola a la hora de comer. Así y todo tuvimos que esperar todavía para entrar unos 40 minutos, y nos turnábamos en la cola porque hacía muchísimo calor y estábamos a pleno sol. Al final logramos entrar y entre muchas obras de arte del renacimiento, destacaba sobre todo el David de Miguel Angel. Aparece impresionante dentro del edificio, parece mucho más colosal que su copia de la Plaza de la Signoria. Tambíen están Los Esclavos de Miguel Angel y cuadros de Boticcelli.

Cuando salimos estábamos exhaustos y era tarde, así que entramos en un McDonalds que encontramos por el camino, y comimos hamburguesa y yo una ensalada cesar que estaba riquísima. Además me regalaron fruta empaquetada que me supo a gloria. De vuelta al hotel Félix atacó una nueva heladería y esta vez su helado fue de fresa y tiramisú.

Sobre las 18:30 bajamos al centro por la zona de Santa Maria Novella y paseamos por la zona de las calles más comerciales: la lujosa Tornabuoni y la popular Calzaiuoli. Pasamos por el puente Vecchio y seguimos una ruta que había marcada en una de las guías que llevábamos. Queríamos ir a la zona de la Plaza Michelangelo y San Miniato, pero la ruta era larguísima por unas cuestas empinadísimas y tardamos un montón. Pasamos por delante de la casa de Galileo y llegamos al Forte Belvedere, de allí bajamos hacía el rio de nuevo y desistimos de subir a San Miniato. Llegamos a la Plaza Michelangelo justo para ver la puesta de sol y nos tomamos algo en una terraza que hay allí. Hicimos unas fotos muy buenas de toda Florencia anocheciendo.


Bajamos de nuevo al rio y decidimos pasar de nuevo a ver si teníamos suerte y podíamos cenar en la Osteria de Bendi, pero estaba cerrado. Hacía frio y estábamos cansados y era relativamente tarde (sólo eran las 22:00, pero allí se cena muy pronto) y al final cenamos en "La Loggia del grano", que está en la Piazza del Grano. Es un sitio también para guiris y cenamos más bien mal: una ensalada Capprese, yo pollo asado y Félix spaguetti con ragú, todo bastante flojo.

Dimos un último paseo por el centro y vimos varios palacios y también la casa de Dante. También vimos unos japoneses que pintaban en la calle con tizas un cuadro de Boticcelli . tardaron dos días en hacerlo y luego lo borraron. Era impresionante.


Félix se tomo un helado de tartufo y frutas del bosque en la famosa heladería ¿Per que no? y de ahí, al hotel, reventados.