viernes, 18 de mayo de 2007

Primer día en Florencia

Nos levantamos sobre las 9:00 porque el desayuno era sólo hasta las 10:00 y, a parte, nos interesaba salir cuanto antes hacia Florencia para no llegar muy tarde. El desayuno fue regular, pero bueno...total yo estoy a régimen...

Recogimos las maletas y salimos del hotel, con tan mala pata que Félix se pilló un dedo con la puerta y se lo machacó, el pobre. Justo delante del hotel cogimos un autobús (el 12 creo recordar) para llegar a la estación de tren, porque el día antes estuvimos pateando hasta allí y había demasiada distancia para ir con las maletas andando. El billete nos costo 0,95€ y se compraba en una estanco enfrente de la parada y nos dejo en la misma estación.

Ya en la misma estación compramos los billetes a Florencia en una máquina expendedora. Nos costo 5,20€ y los validamos también en otra máquina antes de subir al tren, porque si no te ponen una multa.

El viaje fue de una hora y media aproximadamente. Hay trenes con mucha frecuencia y como no era hora punta estaba medio vacio. El paisaje, como es primavera, desde el tren se ve precioso y el viaje se hace muy ameno.

Por fin llegamos a Florencia sobre las 12:30. Nuestro hotel era el Ascot, muy cerca de la estación y muy céntrico. Llevábamos las peores referencias acerca de él: que si no hacían la habitación, que si no había ducha...pero cuando reservamos no lo sabíamos y luego cambiar de hotel nos resultaba carísimo...así que le echamos ganas y estábamos dispuestos a cualquier cosa, ¡pero sorprendentemente no estaba tan mal como el desastre que pensabamos encontrar!. Cierto que ese hotel aquí no pasa de una estrella, pero bueno, teníamos una bañerita, nos limpiaban la habitación y mejor situado no podía estar. Además nos dieron la "suite del ático"donde para llegar a ella teníamos que pasar por un balcón, pero estábamos sólos y nadie nos molestaba con ruidos. Del desayuno no puedo hablar porque ningún día desayunamos allí porque era sólo hasta las 9:30 y estábamos muy cansados para madrugar.

Yo recomendaría si alguien quiere hotel en Florencia coger alguno entre la Via Nazionale y el mercado de San Lorenzo porque hay muchos y es centriquísimo, aparte de que hay buenos restaurantes en la zona, pero intentar que el hotel sea mejor...

Dejamos las maletas y salimos disparados hacia la Plaza del Duomo. Había un ambiente genial, muchísima gente por la calle, turistas a montones, y en unos 5 ó 10 minutos ya estábamos allí. La verdad es que el Duomo y el campanile son impresionantes...hicimos unas fotos y vimos la entrada para subir a ver la cúpula de Brunelleschi, así que como no llevábamos las piernas castigadas ya, otra vez casi 400 escalones p'arriba. Nos costó la entrada 5€, pero la cúpula es una maravilla y de paso vimos que el duomo por dentro no es muy impresionante y no pagamos la entrada por verlo. Las vistas desde arriba son magníficas. Se ve toda Florencia.

Cuando bajamos ya eran casí las 16:00, así que nos fuimos a comer...y picamos como pardillos en un restaurante detrás del Duomo, llamado precisamente así, Duomo, especial para guiris, donde picabas porque los platos estaban a 7€, pero luego por cada coca-cola te cascan 6,50€...la comida: rancho asqueroso. Yo comí spaguetti boloñesa, Félix lasaña y una ensalada. La verdad que yo me di cuenta que era muy para guiris...pero ya no sentía las piernas para ponernos a buscar otro sitio...en fin, un fracaso.

Dimos otra vueltecilla por la plaza, pero ya no teníamos fuerzas para subir al campanile, ni entrar al batisterio ni nada. Desde arriba habíamos visto el mercadillo de San Lorenzo y nos fuimos hacia allá dando un paseo. Félíx de camino se comío su primer heladazo, de melón y yogurth. El mercadillo está muy cerca y venden muchas cosas, sobre todo artículos de cuero y pañuelos, corbatas...Está la Iglesia de San Lorenzo al lado y también el Mercado. Paseando, paseando, resulta que llegamos a la calle del hotel, así que no pudimos evitar ir a dormir la siesta.

Sobre las 18:30 salimos de nuevo y fuimos paseando hasta la plaza de la República, la plaza de la Signoria, y las calles de alrededor que están llenas de tiendas. En la Plaza de la Signoria había una exposición de la policia, y tenían coches antiguos, helicopteros...en esa plaza a parte de estar el Palazzo Vecchio, está la Loggia dei Lanzi, donde hay un montón de esculturas célebres y tambíen está una copia de el David de Miguel Angel.

De ahí bajamos a ver el Puente Vecchio, imagen de la ciudad, y fuimos a ver cómo se ponía el sol desde el Ponte de Santa Trinità.

Ya un poco cansados volvimos a la Plaza de la Signoria y nos tomamos una cerveza y una coca-cola en el famoso Rivoire. Nos pusieron un aperitivo de escándalo. De allí buscábamos para cenar un restaurante de los que llevábamos recomendados, la Osteria de Bendi, pero estába lleno y vimos otro sitio que estaba muy bien: La osteria delle Brache. Son un poco lentos pero cenamos muy bien, una ensalada de Fruti di mare llena a tope de mejillones, almejas, gambas, etc, Félix un solomillo de ternera al aceto balsámico muy tierno y yo pollo, un poco escaso y con piel y huesos, ¡en que mala hora estoy a régimen!

Al ser Sábado había muchísimo ambiente. Andando, andando, llegamos a la iglesia de Santa Croce. Fuera la gente estaba de botellón y la iglesia estaba abierta por la noche, porque había una especie de rogatoria a la virgen y la gente encendía velas y rezaba, mientras había una especie de concierto, algo muy espiritual, todo un contraste con lo que había fuera.


Ya de vuelta al hotel Félix se tomó otro helado gigante de avellana y limón y después de la passeggiata, llegamos al hotel y caímos rendidos.