Nos levantamos y desayunamos como el día anterior y dejamos el hotel. Cogimos el coche y nos fuimos a Lucca. Llegamos relativamente rápido porque todo el camino es autopista.
Encontramos rápido el Hotel, La corte dei Folletti, algo así como la casita de los duendes y tenía una decoración preciosa como una casita de cuento, algo muy coqueto. Lastima que es un poco ruidoso por el tráfico.
Aunque el hotel está cerca del centro, cogimos el coche y aparcamos al lado del campo de futbol justo al lado de la muralla y sin pagar parking por recomendación del dueño del hotel.
Entramos a la muralla y paseamos por ella, está convertida en un paseo precioso y andando por ella se puede dar la vuelta a toda la ciudad. Lucca es una ciudad preciosa y tranquila donde hay turistas, pero no muchos, y casi todo el mundo va en bicicleta porque no se puede entrar en coche.
Dando un paseo llegamos al Catedral de San Martin y entramos en ella. Destaca la capilla de la Sacra Faz aunque estaban restaurándola.
Después fuimos paseando y vimos palacios, multitud de iglesias, torres...la ciudad es un encanto, cada rincón es una postal. Fuimos a la Plaza del Anfiteatro, que se construyo sobre las ruinas del antiguo anfiteatro romano y por eso tiene forma de elipse.
Comimos detrás en un restaurante llamado "Prosciutto e Melone" y acertamos de nuevo: Ensalada de pulpo, Rissoto Pescatore para Felix y Macarroncitos picantes para mi.
Fuimos paseando de vuelta hacia el coche y vimos la famosa torre que tiene las encinas arriba. Cogimos el coche y nos fuimos al hotel a descansar.
Sobre las 18:00 bajamos de nuevo al centro, paseamos y fuimos de tiendas, aunque no compramos nada. Había mucha animación por la zona comercial, pero sobre las 19:30 casi todo el mundo desaparece. Nos fuimos a la Plaza del anfiteatro a tomar una cerveza y una coca-cola y a hacer unas fotos, y sobre las nueve nos fuimos a buscar donde cenar.

Cenamos en la Vineria de Geppeuna ensalada Nazionale (anchoas, mozzarella, tomate y alcaparras), ensalada Imperium (mixta) y peras al vino con helado de vainilla y dos copas de chianti.
Por último dimos un paseo nocturno para hacer fotos y robar esquejes de jazmín. Sobre las 10:00 ya estaba todo desierto y nos fuimos al hotel a preparar las maletas, porque al día siguiente volviamos a Alicante.
Encontramos rápido el Hotel, La corte dei Folletti, algo así como la casita de los duendes y tenía una decoración preciosa como una casita de cuento, algo muy coqueto. Lastima que es un poco ruidoso por el tráfico.
Aunque el hotel está cerca del centro, cogimos el coche y aparcamos al lado del campo de futbol justo al lado de la muralla y sin pagar parking por recomendación del dueño del hotel.
Entramos a la muralla y paseamos por ella, está convertida en un paseo precioso y andando por ella se puede dar la vuelta a toda la ciudad. Lucca es una ciudad preciosa y tranquila donde hay turistas, pero no muchos, y casi todo el mundo va en bicicleta porque no se puede entrar en coche.
Después fuimos paseando y vimos palacios, multitud de iglesias, torres...la ciudad es un encanto, cada rincón es una postal. Fuimos a la Plaza del Anfiteatro, que se construyo sobre las ruinas del antiguo anfiteatro romano y por eso tiene forma de elipse.
Comimos detrás en un restaurante llamado "Prosciutto e Melone" y acertamos de nuevo: Ensalada de pulpo, Rissoto Pescatore para Felix y Macarroncitos picantes para mi.
Fuimos paseando de vuelta hacia el coche y vimos la famosa torre que tiene las encinas arriba. Cogimos el coche y nos fuimos al hotel a descansar.
Sobre las 18:00 bajamos de nuevo al centro, paseamos y fuimos de tiendas, aunque no compramos nada. Había mucha animación por la zona comercial, pero sobre las 19:30 casi todo el mundo desaparece. Nos fuimos a la Plaza del anfiteatro a tomar una cerveza y una coca-cola y a hacer unas fotos, y sobre las nueve nos fuimos a buscar donde cenar.
Cenamos en la Vineria de Geppeuna ensalada Nazionale (anchoas, mozzarella, tomate y alcaparras), ensalada Imperium (mixta) y peras al vino con helado de vainilla y dos copas de chianti.
Por último dimos un paseo nocturno para hacer fotos y robar esquejes de jazmín. Sobre las 10:00 ya estaba todo desierto y nos fuimos al hotel a preparar las maletas, porque al día siguiente volviamos a Alicante.