Salimos el día 11 de mayo desde el aeropuerto de Alicante con destino a Pisa sobre las 12:30 de la mañana, y llegamos sobre las 15:00. El aeropuerto está bastante cerca y un taxi hasta el hotel nos costó sólo unos 7€ aproximadamente, aunque hay pocos y tardaron un poco en llegar.
Nuestro hotel era el Duomo, y estaba centriquísimo, a unos 50 metros de la Plaza de los Milagros. Es un 4 estrellas un poco antiguo, pero está bien, el desayuno pasable tirando a malillo.
Como no teníamos mucha hambre y aprovechando que era mediodía fuimos de cabeza a sacar las entradas para subir a la Torre Inclinada. No había casí nadie en la cola y compramos las entradas, no sin tener un pequeño rifirafe con el de la taquilla, porque queríamos sacar la entrada para tres monumentos y él se empeñaba en vendernos sólo la torre insistiendo en que no entraban los otros...en fin, dialogo para besugos...Aprovechando que hasta las 16:20 no teníamos que subir a la torre, fuimos a ver el Batisterio, hicimos unas fotillos y asistimos a una demostración de la acústica del edificio por parte del guarda. Fuimos a las taquillas a dejar las bolsas porque no se puede subir con ellas y ¡Venga! 300 y pico escalones de los que mis pies ya no se recuperían en casí todo el viaje. En la entrada avisaban que el último tramo no era apto para los que sufrimos de vértigo y me quedé en el balconcillo mientras Félix subía....al rato me aburrí, y armándome de valor subí a encontrarme con él, con tan mala pata que nos cruzamos, y después de un rato buscándolo, me asomo desde arriba del todo de la torre, y allí me lo veo sentado, abajo en el cesped...¡será posible!...
Despúes del incidente, fuimos a comer al primer sitio que pillamos, eran ya las 5 y pico de la tarde y pedimos una pizza mitad de salami, mitad de atún y cebolla en un sitio enfrente del hotel que se llama Ristorante Toscana.
Luego fuimos al hotel y Félix se puso unas sandalias porque hacía muchísimo calor y volvimos a la Plaza del Miracoli a ver el Duomo, que nos faltaba por ver y a tumbarnos sobre el césped y hacer fotos.
Más tarde dimos una vuelta por Pisa, y aunque todo lo que había leído decía que en Pisa sólo valia la pena la Torre, la ciudad es bastante bonita y se quedó a última hora casi sin turistas. Como era viernes había bastante ambientillo, primero callejeamos y llegamos a la plaza Dei Cavalieri y tomamos un Expresso y un Mojito en el Caffe dei Cavalieri que está en una bocacalle de la plaza, y nos pusieron un aperitivo muy abundante con canapes, patatas cacahuetes... después paseamos por el rio Arno, vimos un mercadillo de Ciencias naturales muy interesante y estuvimos callejeando viendo el ambiente. Nos tomamos una birra y una coca-cola y otra vez nos pusieron aperitivo...
Por último cenamos en un restaurante muy coqueto llamado Il Campano y Félix tomó una ensalada con pera y alcachofas y un postre de mascarpone, y yo un filete de pez espada, todo buenísimo. Dimos una última vuelta por los alrededores de la torre e hicimos unas fotos nocturnas...no había casi nadie y se respiraba tranquilidad... y sólo de vez en cuando pasaba alguien en bici...(casí todo el mundo va en bici, incluso con dos bebes en sillitas en la misma) y de ahí, al hotel, que mañana nos vamos a Florencia.
Nuestro hotel era el Duomo, y estaba centriquísimo, a unos 50 metros de la Plaza de los Milagros. Es un 4 estrellas un poco antiguo, pero está bien, el desayuno pasable tirando a malillo.
Como no teníamos mucha hambre y aprovechando que era mediodía fuimos de cabeza a sacar las entradas para subir a la Torre Inclinada. No había casí nadie en la cola y compramos las entradas, no sin tener un pequeño rifirafe con el de la taquilla, porque queríamos sacar la entrada para tres monumentos y él se empeñaba en vendernos sólo la torre insistiendo en que no entraban los otros...en fin, dialogo para besugos...Aprovechando que hasta las 16:20 no teníamos que subir a la torre, fuimos a ver el Batisterio, hicimos unas fotillos y asistimos a una demostración de la acústica del edificio por parte del guarda. Fuimos a las taquillas a dejar las bolsas porque no se puede subir con ellas y ¡Venga! 300 y pico escalones de los que mis pies ya no se recuperían en casí todo el viaje. En la entrada avisaban que el último tramo no era apto para los que sufrimos de vértigo y me quedé en el balconcillo mientras Félix subía....al rato me aburrí, y armándome de valor subí a encontrarme con él, con tan mala pata que nos cruzamos, y después de un rato buscándolo, me asomo desde arriba del todo de la torre, y allí me lo veo sentado, abajo en el cesped...¡será posible!...
Despúes del incidente, fuimos a comer al primer sitio que pillamos, eran ya las 5 y pico de la tarde y pedimos una pizza mitad de salami, mitad de atún y cebolla en un sitio enfrente del hotel que se llama Ristorante Toscana.
Luego fuimos al hotel y Félix se puso unas sandalias porque hacía muchísimo calor y volvimos a la Plaza del Miracoli a ver el Duomo, que nos faltaba por ver y a tumbarnos sobre el césped y hacer fotos.
Más tarde dimos una vuelta por Pisa, y aunque todo lo que había leído decía que en Pisa sólo valia la pena la Torre, la ciudad es bastante bonita y se quedó a última hora casi sin turistas. Como era viernes había bastante ambientillo, primero callejeamos y llegamos a la plaza Dei Cavalieri y tomamos un Expresso y un Mojito en el Caffe dei Cavalieri que está en una bocacalle de la plaza, y nos pusieron un aperitivo muy abundante con canapes, patatas cacahuetes... después paseamos por el rio Arno, vimos un mercadillo de Ciencias naturales muy interesante y estuvimos callejeando viendo el ambiente. Nos tomamos una birra y una coca-cola y otra vez nos pusieron aperitivo...
Por último cenamos en un restaurante muy coqueto llamado Il Campano y Félix tomó una ensalada con pera y alcachofas y un postre de mascarpone, y yo un filete de pez espada, todo buenísimo. Dimos una última vuelta por los alrededores de la torre e hicimos unas fotos nocturnas...no había casi nadie y se respiraba tranquilidad... y sólo de vez en cuando pasaba alguien en bici...(casí todo el mundo va en bici, incluso con dos bebes en sillitas en la misma) y de ahí, al hotel, que mañana nos vamos a Florencia.