martes, 29 de mayo de 2007

Vuelta a Alicante

Nos levantamos muy temprano ya que nuestro avión salía de Pisa a las 10:00 y estábamos en Lucca, a unos 22 km, que es poco pero no nos fiábamos de que hubiera problemas con las carreteras, así que a las 7:oo desayunamos en el hotel poca cosa, café y croissants y nos fuimos.

Todo el camino era autopista y sobre las 8:00 ya estábamos en el aeropuerto. Entregamos el coche en Europcar y cogimos los billetes, no sin antes pagar 24 eurazos porque la maleta pesaba más de 15 kg, que junto a los 24 que pagamos a la ida por facturar la maleta, no se si nos salía mejor coger un vuelo de iberia que estos de bajo coste que todo son pegas. Menos mal que teníamos prioridad de embarque por no haber facturado la maleta en principio. Las chicas del aeropuerto de Pisa muy antipáticas, como en general todo el mundo, no están muy orientados al turismo. Por fin cogimos el avión y de vuelta a casa, agotados pero satisfechos

Lucca

Nos levantamos y desayunamos como el día anterior y dejamos el hotel. Cogimos el coche y nos fuimos a Lucca. Llegamos relativamente rápido porque todo el camino es autopista.

Encontramos rápido el Hotel, La corte dei Folletti, algo así como la casita de los duendes y tenía una decoración preciosa como una casita de cuento, algo muy coqueto. Lastima que es un poco ruidoso por el tráfico.

Aunque el hotel está cerca del centro, cogimos el coche y aparcamos al lado del campo de futbol justo al lado de la muralla y sin pagar parking por recomendación del dueño del hotel.

Entramos a la muralla y paseamos por ella, está convertida en un paseo precioso y andando por ella se puede dar la vuelta a toda la ciudad. Lucca es una ciudad preciosa y tranquila donde hay turistas, pero no muchos, y casi todo el mundo va en bicicleta porque no se puede entrar en coche.

Dando un paseo llegamos al Catedral de San Martin y entramos en ella. Destaca la capilla de la Sacra Faz aunque estaban restaurándola.

Después fuimos paseando y vimos palacios, multitud de iglesias, torres...la ciudad es un encanto, cada rincón es una postal. Fuimos a la Plaza del Anfiteatro, que se construyo sobre las ruinas del antiguo anfiteatro romano y por eso tiene forma de elipse.

Comimos detrás en un restaurante llamado "Prosciutto e Melone" y acertamos de nuevo: Ensalada de pulpo, Rissoto Pescatore para Felix y Macarroncitos picantes para mi.

Fuimos paseando de vuelta hacia el coche y vimos la famosa torre que tiene las encinas arriba. Cogimos el coche y nos fuimos al hotel a descansar.

Sobre las 18:00 bajamos de nuevo al centro, paseamos y fuimos de tiendas, aunque no compramos nada. Había mucha animación por la zona comercial, pero sobre las 19:30 casi todo el mundo desaparece. Nos fuimos a la Plaza del anfiteatro a tomar una cerveza y una coca-cola y a hacer unas fotos, y sobre las nueve nos fuimos a buscar donde cenar.


Cenamos en la Vineria de Geppeuna ensalada Nazionale (anchoas, mozzarella, tomate y alcaparras), ensalada Imperium (mixta) y peras al vino con helado de vainilla y dos copas de chianti.

Por último dimos un paseo nocturno para hacer fotos y robar esquejes de jazmín. Sobre las 10:00 ya estaba todo desierto y nos fuimos al hotel a preparar las maletas, porque al día siguiente volviamos a Alicante.


Siena

Estábamos muy cansados para madrugar, pero los ruidos del hotel no nos dejaban dormir, así que nos levantamos y desayunamos antes de las 10:00. Nos pusieron pan, zumo de naranja, croissant, jamón, queso, capuccino...ya más recuperados hicimos unas fotos del hotel y nos fuimos rumbo a Siena con la intención de pasar allí todo el día.

Llegamos a Siena sobre las 12 y algo y dejamos el coche en un parking por la zona alta. Empezamos a callejear, había mucha animación, sobre todo turistas y estudiantes.

Lo primero que vimos fue la Plaza de Campo, donde organizan el palio, grandiosa y llena de gente, con el edificio del ayuntamiento y su torre, una de las más altas de Italia a la que me negué a subir porque estaba harta de torres y ese día habíamos decidido ir en plan tranqui, y la famosa Fuente Gaia. Nos sentamos un ratito a disfrutar del momento y a hacer unas fotos y leer en las guías un poco de información.

Decidimos ir a ver el Duomo de Siena antes de comer, ya que por referencias sabíamos que era precioso, y por el camino entramos en el palacio Chigi-Saracini, que ahora es un importante centro de estudios musicales.

Ya en el Plaza del Duomo pudimos ver el edificio por fuera y algunas de sus naves inacabadas.
Por fuera es muy bella y mezcla diversos estilos arquitectónicos. Predomina el color rosa y verde de sus mármoles. Una vez dentro llama la atención que todo está hecho a rayas horizontales blancas y negras, y el pavimento, donde con mosaicos de mármol reflejan numerosas escenas. También nos llamó la atención la biblioteca Picolomini, toda decorada con frescos preciosos y muy bien conservados.


Sobre las 14:30 decidimos comer y en seguida encontramos un sitio que nos gusto mucho y donde comimos muy bien "La Antica Taberna De Baco". Tomamos unos crostini variados, Félix espaguetti matriciana y flan, y yo lasagna.

Cuando terminamos fuimos corriendo al parking a renovar el ticket porque nos vencía a las 15:30 aproximadamente. De vuelta nos metimos en un ciber porque queríamos consultar el correo y en ese momento empezó a llover con fuerza. Cuando terminamos nuestra consulta volvimos a la plaza para tomarnos dos expressos y cuando nos acabábamos de sentar de nuevo se puso a diluviar. Cuando terminó de llover nos dimos un largo paseo por toda la ciudad, (demasiado largo, casi nos salimos de ella) y luego entramos en algunas tiendas y yo me compre un vestido. También compramos un cuadro tipo caricatura de Siena muy bonito. Lo cierto es que hacía frío, estábamos cansados y decidimos volver al hotel sobre las 19:00

Llegamos al hotel y resulta que allí no daban cenas, sino en otro hotel que estaba a un km más o menos y se llamaba la "Taberna del Lago". Félix no quería cenar y se pidió una pizza 4 estaciones en vez de 4 quesos, de la que sólo se comió la chicha y se dejo la base. Yo pedí unos escalopines al limón que estaban muy tiernos, como toda la carne de Italia. También nos pusieron ensalada mixta y una fuente de fruta. allí conocimos a una chica de Barcelona que estaba haciendo un curso de italiano y las practicas las hacia allí recogiendo mesas y limpiando el suelo ¡a mano! y nos confirmo que no todas las cosas en Italia son ideales...la chica lo primero que dijo es:"me están explotando", en fin, a dormir que mañana nos vamos a Lucca

lunes, 28 de mayo de 2007

Florencia-Toscana-San Gimignano

Nos levantamos un poco más temprano de lo habitual, porque hoy dejábamos el hotel y teníamos que ir a recoger el coche de alquiler con el que recorreriamos un poco de la Toscana, pero ni aún así llegamos al desayuno del hotel. Desayunamos enfrente otra vez en el Fratelli degli innocenti dos cappucinnos, un envoltini de chocolate y pera y un mini bocadillo de jamón serrano.

Bajamos andando a recoger el coche. Estaba bastante cerca y llegamos en seguida. Habíamos reservado el coche desde la página de Autoeurope y nos costo muy barato, unos 90€ no llegaba los tres días. El coche lo recogimos en las oficinas de Europcar, en la calle Borgo Ognisanti, después de hacer un poco de cola, y nos dieron un Fiat Punto casi nuevo, porque sólo tenía 200 km. Nos indicaron cómo salir de Florencia y coger la autopista hacia Roma y nos pusimos en marcha.

Las carreteras no son lo mejor de Italia, ni tampoco su señalización. Durante un rato estuvimos siguiendo las indicaciones del Hotel al que íbamos, y llegamos bien, pero al final indicaba "en los alrededores del Lago San Cipriano" y ahí nos perdimos. Primero decía que estaba en término municipal de Cavriglia, pero en el pueblo no estaba. Cerca del Lago lo único que se veía era una horrorosa central térmica echando humo todo el rato. Y así estuvimos, subiendo y bajando a diferentes pueblos y preguntando a la poquísima gente que encontrábamos por la calle...todos nos decían que había un cartel, efectivamente, pero estaba borrado. Al final encontramos el sitio, bastante cansados y hartos.

El Hotel se llama "Hotel del Lago", y como su nombre indica está en pleno lago. No se ve nada de la central térmica, pero es un rollo porque sabíamos que estaba a escasos metros de allí. Las habitaciones eran grandes y muy sencillas y el baño era el horror que esperábamos haber sufrido en Florencia y que al final padecimos en la Toscana; la ducha era un sumidero en el suelo con una cortina de plástico y cuando te duchabas se inundaba todo. También era un hotel muy ruidoso, se escuchaba todo y no había quien durmiera de las 6:00 de la mañana en adelante. Además estaba muy mal comunicado, porque aunque estaba cerca de todo, la carretera era de montaña y no muy buena, tardábamos un montón en llegar a los sitios. Yo recomendaría coger el hotel en Siena, tiene mejores comunicaciones. Nosotros perdimos muchísimo tiempo en la carretera. Lo único aceptable del hotel eran las vistas y un desayuno digamos que pasable.

Dejamos las maletas y salimos zumbando a San Gimingiano con la idea de comer allí, pero pronto nos dimos cuenta que por aquellas carreteras de montaña no íbamos a llegar a tiempo. Estábamos atravesando la zona de Chianti, y vimos un castillo y una Abadía donde comer, así que decidimos parar.

El restaurante se llamaba Badia a Cultibuono y comimos Bistecca a la Florentina por fin (un kg de chuleta de ternera tiernísima), con ensalada y dos expressos. También tomamos vino de Chianti. Riquísimo. Hicimos unas fotos de la campiña y de la Abadía y de nuevo al coche.

Por el camino paramos varias veces a hacer fotos. los paisajes son de cuento, campos de amapolas, casitas aisladas con cipreses...precioso.

Por fin llegamos a San Gimigiano casi a las 18:00 y hacia bastante frío, ¡y yo de tirantes!. Es uno de los pueblos más bonitos de la toscana, todo medieval. Dejamos el coche al lado de un parking porque no se puede meter el coche en el pueblo y empezamos a explorar. Tiene muchas torres altísimas, le llaman el Nueva York medieval. Entramos en el Palacio Comunale donde había una exposición de arte medieval y subimos a su torre que es de vértigo, sobre todo porque las escaleras son de rejilla, pero arriba las vistas son espectaculares. Luego nos dedicamos a pasear por el pueblo, no sin antes comprarme una pashmina, el doble de cara que en Florencia (no aguantaba el frío).


Pasamos por la plaza del Duomo y la de la Cisterna. Allí nos tomamos un helado en la Heladería más famosa de Italia, que tiene premiso como la mejor del mundo, etc. Félix tomó un helado de mandarina y canela, y yo me di el capricho de uno de chocolate a la naranja y avellana.

Seguímos callejeando y haciendo fotos, y también entramos en alguna galleria de arte, pero sobre las 19:30 cerraron todo y ya no sabíamos donde ir, y estar ahí hasta la hora de cenar era un rollo, así que pensamos en ir a Arezzo a cenar. En mala hora.

En principio parecía fácil llegar a Arezzo porque en el mapa aparecía que casi todo el camino era autovia, pero el trayecto se hizo larguísimo. sobre las 21:15 todavía estabamos por Siena y sugerí cenar allí, pero Félix estaba empeñado en llegar a Arezzo. La autovia aparecía y desaparecía, y al final sobre las 22:20 llegamos a Arezzo. No había ni un alma por la calle y restaurantes para cenar menos. La gente se acuesta muy pronto en esa zona. Total que allí estabamos cansados, mosqueados, hambrientos y no teníamos nada que ver. Fuimos a la Plaza del Duomo pensando que al ser más turístico habría algo, pero no encontramos nada. Hice una foto y Félix medio se mosqueo porque yo estaba muy pesadita con cenar. Total, que entramos en un bar que se llamaba cafetería Monaco donde sólo había dos abuelos y una borracha, como aquí a las 4:00 de la mañana y nos tomamos dos expressos, fuimos al aseo, y otra vez para el dichoso lago de las narices.

Tardamos un montón en llegar y de nuevo nos perdímos. Encima de noche no distinguíamos nada. Al final preguntando ya en otro pueblo casi, conseguimos dar con el hotel. Sería sobre la 1:00, una pasada para los pocos kilómetros que hay de distancia entre los sitios.
Nos fuimos a dormir mosqueados y sin cenar.

miércoles, 23 de mayo de 2007

Tercer día en Florencia

Nos levantamos también algo tarde y desayunamos en una cafetería de enfrente del hotel que se llama "Fratelli degli inocenti". Estaba muy bien surtido y tomamos dos capuccinos, un croissant, un crostini con tomate y macedonia.

Era lunes y los lunes cierran muchos museos y monumentos, así que había muchos sitios donde no podíamos ir. Empezamos por visitar por dentro el Mercado de San Lorenzo y nos gusto bastante, tenían muchísima variedad de productos y muy bien presentados.

Despúes fuimos a la Capillla de los Medicci, que pertenece a la iglesia de San Lorenzo y abría precisamente ese lunes. Es el mausoleo donde están enterrados muchos de los Medicci y es impresionante. La mayoría de las obras son de Miguel Angel. No nos lo esperabamos tan grandioso. Lastima que no se podía hacer fotos.

Hicimos alguna compra en el mercadillo y aprovechando que teníamos que pasar por el hotel, las dejamos en él

De allí fuimos a Santa María Novella. Es una iglesia enorme y además la disposición de sus columnas hace que parezca aún más grandiosa. Tiene una capilla que se llama de los Españoles y para verla hay que pagar otra entrada a parte. Casi nadie entra y es verdaderamente bonita. Aunque no se podía hacer fotos, aprovechando que estábamos sólos hicimos alguna a los frescos de las paredes y el techo, pero que conste que fue sin flash.

Bajamos paseando desde allí. Cada vez tardábamos menos en llegar al centro. Nos tomamos una cerveza en una birreria llamada "5 taboli", porque sólo tenía cinco mesas y seguimos callejeando alrededor de Tornabuoni. Como era mediodia aprovechamos para ver una exposición de Cezanne que se llamaba Cezanne a Firenze en el Palazzo Strozzi. Nos costo la entrada 10€ y la verdad es que nos defraudó un poco porque habían pocos cuadros de el pintor, menos de lo que nos esperábamos por el bombo que le daban.

Al salir comimos en un restaurante llamado Le Carroze, del que teníamos buenas referencias y por fin acertamos: comimos una ensalada Santa Trinita, Félix spaguetti a l'arrrabiata y yo linguini en cartucho de fruti di mare. Todo exquisito.

Después volvimos a pasar por el Puente Vecchio porque no lo habíamos visto con todas las tiendas abiertas y de ahí nos fuimos al Palazzo Pitti. Se me ha olvidado contar que dio la casualidad que durante esa semana era una especie de semana de los museos y en muchos de ellos era gratuita la entrada. En concreto no pagamos nada en l'Academia y tampoco en el Palazzo Pitti, ni en los Jardines Boboli. En el Pitti hay varias exposiciones, pero al ser lunes muchas extaban cerradas. Entramos en la Galleria del Costume, donde hay una selección de trajes de todas las épocas. Luego salimos a los jardines Boboli, pero el cansancio empezó a aparecer, y cuando vimos que no nos podíamos tumbar en el cesped, decidimos volver al hotel...y es que cuando estamos cansados ya no apreciamos ni lo que vemos, así que lo mejor es una retirada a tiempo. Aún así, vimos el anfiteatro y la Gruta Grande, un capricho muy recargado, pero precioso.

Para nuestra última cena en Florencia no queríamos meter la pata y recurrimos a las referencias de los comentarios que habíamos sacado de internet, teniendo en cuenta que queríamos algo cercano para no andar más de la cuenta. Teníamos una restaurante al lado del hotel, que se llamaba Nerone, y nos pareció que estaba muy bien, pero pasamos muy pronto, sobre las 20:30 y preferimos buscar alguno más céntrico dejándo ese de reserva por si no nos gustaba otro.

Nuestra segunda opción era el Ciro & Sons, que está al lado de la Capilla Medicci en un edificio del Renacimiento tardío donde vivió la familia del Papa Clemente VIII. Tiene una terraza fuera muy coqueta que huele a jazmín italiano, y dentro es un salón renacentista con detalles modernos, como televisores de plasma, lucecitas, etc. Comimos muy bien, solomillo de ternera a la trufa, otro a la pimienta y embutido de la toscana con verdura a la plancha. Pedimos tambíen vino Chianti Classico y es realmente excelente. Lo único que no nos gustó tanto fue que el salón es grande y estaba medio vacio y nos sentaron junto a una mesa llena de la que no nos separaban más de 10 cm, menos mal que estaban con los postres y se marcharon enseguida. Pero en conjunto muy bueno. Además hay tomamos nuestros únicos limonccelos

Por último paseamos por la zona de San Lorenzo y descubrimos que en esa zona hay un montón de restaurantes que tienen muy buena pinta, y no son trampas para guiris. Félix tomo su último helado Florentino en la plaza del Mercado de San Lorenzo, de algo parecido a leche preparada y café, que estaba delicioso y además más barato que en otras zonas. Después fuimos al centro a hacer las últimas fotos nocturnas y pasamos por el Duomo, el Ponte Vecchio, y la plaza de la Signoria...precioso recuerdo, y de ahí a la cama, que al día siguiente saliamos hacia plena Toscana.

viernes, 18 de mayo de 2007

Segundo día en Florencia

Nos levantamos sobre las 10:oo y estábamos agotados. Desayunamos en una heladería que había enfrente de el hotel, llamada el Triangolo delle Bermude. Aquí me doy cuenta que no va a ser fácil mantener el régimén, no por falta de voluntad, sino porque los italianos no son muy flexibles y o me hacen un sandwich mixto o no hacen de otra manera las tostadas, así que nos tomamos dos capuccinos y dos croissants...

Ibamos con la idea de ir a la Galleria dell'Academia, porque hemos descartado ir a los Ufficci por no hacer cola y por ver el máximo de lo posible de la ciudad, así que nos vamos atravesando el Mercadillo de San Lorenzo y aprovechamos para entrar en la iglesia, aunque por poco tiempo, porque no me dejan entrar por llevar tirantes (pero tirantes anchos, que iba la mar de discreta), así que no vimos casi nada y al día siguiente cerraron, así que eso es todo lo que pudimos ver.

Cuando llegamos a la Galleria dell' Academia, había una cola impresionante que apenas se movía, ya que entran unas 20 personas cada 20 minutos, así que nos fuimos a ver el convento de San Marcos que estaba muy cerca y no había casi nadie. En ese convento vivió Fra Angélico y las celdas tienen cada una pinturas originales de él en la pared. También está expuesto su obra maestra "La Anunciación", y casi todo el mundo pasaba de largo sin casi mirarla. El convento está muy bien, y se ve sin agobios.

De allí intentamos entrar al Jardín Botanico que estaba nada más salir del convento, pero estaban cerrando y no nos dejaron entrar.

Fuimos paseando a ver la iglesia de Santissima Annunziata, que realmente es preciosa por dentro, y en la plaza en la que está también está el Ospedale degli Innocenti. Además había una fiesta de la comunidad filipina y estaba muy animada...

Sería sobre las 13:30 y fuimos de nuevo a ver la cola de la Academia. Todavía había mucha gente, así que nos acercamos al Museo de Leonardo Da Vinci, donde hay reproducciones de sus inventos, algo curioso...

Hacía mucho calor y ya estabamos cansados,así que volvimos a la Plaza de Santissima Annunziata y nos tomamos una cerveza y una coca-cola.

Ya un poco más recuperados volvimos a la cola de la Academía y había muy poquita gente. Nos ha funcionado lo de ir a los sitios con mucha cola a la hora de comer. Así y todo tuvimos que esperar todavía para entrar unos 40 minutos, y nos turnábamos en la cola porque hacía muchísimo calor y estábamos a pleno sol. Al final logramos entrar y entre muchas obras de arte del renacimiento, destacaba sobre todo el David de Miguel Angel. Aparece impresionante dentro del edificio, parece mucho más colosal que su copia de la Plaza de la Signoria. Tambíen están Los Esclavos de Miguel Angel y cuadros de Boticcelli.

Cuando salimos estábamos exhaustos y era tarde, así que entramos en un McDonalds que encontramos por el camino, y comimos hamburguesa y yo una ensalada cesar que estaba riquísima. Además me regalaron fruta empaquetada que me supo a gloria. De vuelta al hotel Félix atacó una nueva heladería y esta vez su helado fue de fresa y tiramisú.

Sobre las 18:30 bajamos al centro por la zona de Santa Maria Novella y paseamos por la zona de las calles más comerciales: la lujosa Tornabuoni y la popular Calzaiuoli. Pasamos por el puente Vecchio y seguimos una ruta que había marcada en una de las guías que llevábamos. Queríamos ir a la zona de la Plaza Michelangelo y San Miniato, pero la ruta era larguísima por unas cuestas empinadísimas y tardamos un montón. Pasamos por delante de la casa de Galileo y llegamos al Forte Belvedere, de allí bajamos hacía el rio de nuevo y desistimos de subir a San Miniato. Llegamos a la Plaza Michelangelo justo para ver la puesta de sol y nos tomamos algo en una terraza que hay allí. Hicimos unas fotos muy buenas de toda Florencia anocheciendo.


Bajamos de nuevo al rio y decidimos pasar de nuevo a ver si teníamos suerte y podíamos cenar en la Osteria de Bendi, pero estaba cerrado. Hacía frio y estábamos cansados y era relativamente tarde (sólo eran las 22:00, pero allí se cena muy pronto) y al final cenamos en "La Loggia del grano", que está en la Piazza del Grano. Es un sitio también para guiris y cenamos más bien mal: una ensalada Capprese, yo pollo asado y Félix spaguetti con ragú, todo bastante flojo.

Dimos un último paseo por el centro y vimos varios palacios y también la casa de Dante. También vimos unos japoneses que pintaban en la calle con tizas un cuadro de Boticcelli . tardaron dos días en hacerlo y luego lo borraron. Era impresionante.


Félix se tomo un helado de tartufo y frutas del bosque en la famosa heladería ¿Per que no? y de ahí, al hotel, reventados.

Primer día en Florencia

Nos levantamos sobre las 9:00 porque el desayuno era sólo hasta las 10:00 y, a parte, nos interesaba salir cuanto antes hacia Florencia para no llegar muy tarde. El desayuno fue regular, pero bueno...total yo estoy a régimen...

Recogimos las maletas y salimos del hotel, con tan mala pata que Félix se pilló un dedo con la puerta y se lo machacó, el pobre. Justo delante del hotel cogimos un autobús (el 12 creo recordar) para llegar a la estación de tren, porque el día antes estuvimos pateando hasta allí y había demasiada distancia para ir con las maletas andando. El billete nos costo 0,95€ y se compraba en una estanco enfrente de la parada y nos dejo en la misma estación.

Ya en la misma estación compramos los billetes a Florencia en una máquina expendedora. Nos costo 5,20€ y los validamos también en otra máquina antes de subir al tren, porque si no te ponen una multa.

El viaje fue de una hora y media aproximadamente. Hay trenes con mucha frecuencia y como no era hora punta estaba medio vacio. El paisaje, como es primavera, desde el tren se ve precioso y el viaje se hace muy ameno.

Por fin llegamos a Florencia sobre las 12:30. Nuestro hotel era el Ascot, muy cerca de la estación y muy céntrico. Llevábamos las peores referencias acerca de él: que si no hacían la habitación, que si no había ducha...pero cuando reservamos no lo sabíamos y luego cambiar de hotel nos resultaba carísimo...así que le echamos ganas y estábamos dispuestos a cualquier cosa, ¡pero sorprendentemente no estaba tan mal como el desastre que pensabamos encontrar!. Cierto que ese hotel aquí no pasa de una estrella, pero bueno, teníamos una bañerita, nos limpiaban la habitación y mejor situado no podía estar. Además nos dieron la "suite del ático"donde para llegar a ella teníamos que pasar por un balcón, pero estábamos sólos y nadie nos molestaba con ruidos. Del desayuno no puedo hablar porque ningún día desayunamos allí porque era sólo hasta las 9:30 y estábamos muy cansados para madrugar.

Yo recomendaría si alguien quiere hotel en Florencia coger alguno entre la Via Nazionale y el mercado de San Lorenzo porque hay muchos y es centriquísimo, aparte de que hay buenos restaurantes en la zona, pero intentar que el hotel sea mejor...

Dejamos las maletas y salimos disparados hacia la Plaza del Duomo. Había un ambiente genial, muchísima gente por la calle, turistas a montones, y en unos 5 ó 10 minutos ya estábamos allí. La verdad es que el Duomo y el campanile son impresionantes...hicimos unas fotos y vimos la entrada para subir a ver la cúpula de Brunelleschi, así que como no llevábamos las piernas castigadas ya, otra vez casi 400 escalones p'arriba. Nos costó la entrada 5€, pero la cúpula es una maravilla y de paso vimos que el duomo por dentro no es muy impresionante y no pagamos la entrada por verlo. Las vistas desde arriba son magníficas. Se ve toda Florencia.

Cuando bajamos ya eran casí las 16:00, así que nos fuimos a comer...y picamos como pardillos en un restaurante detrás del Duomo, llamado precisamente así, Duomo, especial para guiris, donde picabas porque los platos estaban a 7€, pero luego por cada coca-cola te cascan 6,50€...la comida: rancho asqueroso. Yo comí spaguetti boloñesa, Félix lasaña y una ensalada. La verdad que yo me di cuenta que era muy para guiris...pero ya no sentía las piernas para ponernos a buscar otro sitio...en fin, un fracaso.

Dimos otra vueltecilla por la plaza, pero ya no teníamos fuerzas para subir al campanile, ni entrar al batisterio ni nada. Desde arriba habíamos visto el mercadillo de San Lorenzo y nos fuimos hacia allá dando un paseo. Félíx de camino se comío su primer heladazo, de melón y yogurth. El mercadillo está muy cerca y venden muchas cosas, sobre todo artículos de cuero y pañuelos, corbatas...Está la Iglesia de San Lorenzo al lado y también el Mercado. Paseando, paseando, resulta que llegamos a la calle del hotel, así que no pudimos evitar ir a dormir la siesta.

Sobre las 18:30 salimos de nuevo y fuimos paseando hasta la plaza de la República, la plaza de la Signoria, y las calles de alrededor que están llenas de tiendas. En la Plaza de la Signoria había una exposición de la policia, y tenían coches antiguos, helicopteros...en esa plaza a parte de estar el Palazzo Vecchio, está la Loggia dei Lanzi, donde hay un montón de esculturas célebres y tambíen está una copia de el David de Miguel Angel.

De ahí bajamos a ver el Puente Vecchio, imagen de la ciudad, y fuimos a ver cómo se ponía el sol desde el Ponte de Santa Trinità.

Ya un poco cansados volvimos a la Plaza de la Signoria y nos tomamos una cerveza y una coca-cola en el famoso Rivoire. Nos pusieron un aperitivo de escándalo. De allí buscábamos para cenar un restaurante de los que llevábamos recomendados, la Osteria de Bendi, pero estába lleno y vimos otro sitio que estaba muy bien: La osteria delle Brache. Son un poco lentos pero cenamos muy bien, una ensalada de Fruti di mare llena a tope de mejillones, almejas, gambas, etc, Félix un solomillo de ternera al aceto balsámico muy tierno y yo pollo, un poco escaso y con piel y huesos, ¡en que mala hora estoy a régimen!

Al ser Sábado había muchísimo ambiente. Andando, andando, llegamos a la iglesia de Santa Croce. Fuera la gente estaba de botellón y la iglesia estaba abierta por la noche, porque había una especie de rogatoria a la virgen y la gente encendía velas y rezaba, mientras había una especie de concierto, algo muy espiritual, todo un contraste con lo que había fuera.


Ya de vuelta al hotel Félix se tomó otro helado gigante de avellana y limón y después de la passeggiata, llegamos al hotel y caímos rendidos.

Salida con destino Pisa

Salimos el día 11 de mayo desde el aeropuerto de Alicante con destino a Pisa sobre las 12:30 de la mañana, y llegamos sobre las 15:00. El aeropuerto está bastante cerca y un taxi hasta el hotel nos costó sólo unos 7€ aproximadamente, aunque hay pocos y tardaron un poco en llegar.

Nuestro hotel era el Duomo, y estaba centriquísimo, a unos 50 metros de la Plaza de los Milagros. Es un 4 estrellas un poco antiguo, pero está bien, el desayuno pasable tirando a malillo.

Como no teníamos mucha hambre y aprovechando que era mediodía fuimos de cabeza a sacar las entradas para subir a la Torre Inclinada. No había casí nadie en la cola y compramos las entradas, no sin tener un pequeño rifirafe con el de la taquilla, porque queríamos sacar la entrada para tres monumentos y él se empeñaba en vendernos sólo la torre insistiendo en que no entraban los otros...en fin, dialogo para besugos...Aprovechando que hasta las 16:20 no teníamos que subir a la torre, fuimos a ver el Batisterio, hicimos unas fotillos y asistimos a una demostración de la acústica del edificio por parte del guarda. Fuimos a las taquillas a dejar las bolsas porque no se puede subir con ellas y ¡Venga! 300 y pico escalones de los que mis pies ya no se recuperían en casí todo el viaje. En la entrada avisaban que el último tramo no era apto para los que sufrimos de vértigo y me quedé en el balconcillo mientras Félix subía....al rato me aburrí, y armándome de valor subí a encontrarme con él, con tan mala pata que nos cruzamos, y después de un rato buscándolo, me asomo desde arriba del todo de la torre, y allí me lo veo sentado, abajo en el cesped...¡será posible!...

Despúes del incidente, fuimos a comer al primer sitio que pillamos, eran ya las 5 y pico de la tarde y pedimos una pizza mitad de salami, mitad de atún y cebolla en un sitio enfrente del hotel que se llama Ristorante Toscana.

Luego fuimos al hotel y Félix se puso unas sandalias porque hacía muchísimo calor y volvimos a la Plaza del Miracoli a ver el Duomo, que nos faltaba por ver y a tumbarnos sobre el césped y hacer fotos.

Más tarde dimos una vuelta por Pisa, y aunque todo lo que había leído decía que en Pisa sólo valia la pena la Torre, la ciudad es bastante bonita y se quedó a última hora casi sin turistas. Como era viernes había bastante ambientillo, primero callejeamos y llegamos a la plaza Dei Cavalieri y tomamos un Expresso y un Mojito en el Caffe dei Cavalieri que está en una bocacalle de la plaza, y nos pusieron un aperitivo muy abundante con canapes, patatas cacahuetes... después paseamos por el rio Arno, vimos un mercadillo de Ciencias naturales muy interesante y estuvimos callejeando viendo el ambiente. Nos tomamos una birra y una coca-cola y otra vez nos pusieron aperitivo...

Por último cenamos en un restaurante muy coqueto llamado Il Campano y Félix tomó una ensalada con pera y alcachofas y un postre de mascarpone, y yo un filete de pez espada, todo buenísimo. Dimos una última vuelta por los alrededores de la torre e hicimos unas fotos nocturnas...no había casi nadie y se respiraba tranquilidad... y sólo de vez en cuando pasaba alguien en bici...(casí todo el mundo va en bici, incluso con dos bebes en sillitas en la misma) y de ahí, al hotel, que mañana nos vamos a Florencia.